Capitulo 2 “LA
TELARAÑA”
Thor cruzó rápido el patio, no
deseaba que nadie del Hogar le detuviera para felicitarle y admirar el anillo
Alma, su angustia había ido creciendo a lo largo de la ceremonia, tan sólo
quería poder salir al bosque para contemplar el Viejo Árbol vivo y verde que
quedaba al final del camino junto al acantilado. Durante un instante se giró
para mirar el movimiento que había en el patio.
Llegando al portón de salida, suspiró al
cruzar por debajo del arco y empezó a sentirse libre. Le era tan fácil entrar
en comunión con su entorno, no le asustaba contemplar aquel bosque naciente,
sabía, porque la misma naturaleza se lo había comunicado que allí hubieron
miles de árboles, plantas e incluso flores, de esto último no conocía su forma,
pues en los archivos de memoria no había encontrado ninguna película, ni
microfilm que lo enseñara, pero intuía que debía ser un hermano vivo, bello y
delicado, con vibración de olor y color.
No le importaba saber que su alrededor rojizo
era causa de la disminución de oxígeno y de la mayor intensidad del Sol, porque
en su interior existía la seguridad de que por fin volvía la vida al planeta,
no de manera artificial como hasta ahora que habían mantenido con vida al Viejo
Árbol protegiéndole entre todos los adeptos con aura mental de la gran
contaminación atómica, sino que volvía la vida de manera espontánea e
inteligente y se dio cuenta que esa
misma vida naciente era lo que sentía dentro de él, necesitaba tomar ya
su decisión. Sus pensamientos se vieron cortados al percibir junto al árbol
otra vez la imagen de una mujer. La contempló como hacía siempre desde lejos.
Era alta, esbelta o tal vez la definiría como
lánguida, tenía la piel del rostro muy blanca y pálida, de las siete veces que
se la había encontrado solo dos se vieron de frente, pudiendo fijarse en sus
profundos ojos verdes, grandes, llenos de tristeza, retando en hermosura a su
boca carmesí.
Le intrigaba tanto esa mujer, percibía en
ella ese algo especial de las intuitivas, pero le perturbaba de modo extraño su
imagen de fragilidad mezclada con el desafío y la valentía que suponía estar
allí a esa hora. Se escondió detrás de un árbol Alef(*), al ver que ella se
giraba e iba a desandar el camino del bosque, no quería que le viese pues no
soportaría otro desafío en su mirada.
(*) El Arbol
Alef es un árbol artificial que tiene la virtud de
reproducir el microclima de la zona donde esta plantado y retener la humedad en
su copa y tronco pasándola así al suelo y al ambiente evitando la desertización
Percibió unas vibraciones ajenas al entorno,
sus entrenados sentidos le avisaron del peligro, respiró profundamente dejando
fluir su intuición, fue entonces cuando vio cuatro siluetas escondidas moverse
alrededor de ella, todo su cuerpo se tensó: ¡Eran Racionales!.
Salió de
detrás del árbol
dando un salto intentando provocar a la vez mucho
ruido, movió su capa hacía atrás con un estudiado gesto, mientras con la mano
izquierda cogía a la muchacha por el brazo.
Las cuatro figuras ahora ya eran visibles y
en sus caras se dibujaba claramente la desesperación y otro sentimiento mucho
más fuerte que él jamás había podido experimentar por prohibición expresa de
las leyes mentales, oyó como ella le
susurraba.
- Es odio, un intenso y desesperado odio,
pero eso les hace temerarios y débiles a la vez.
¡Debilidad! esa era la respuesta, se irguió
delante del que intuyó más audaz desafiándole con la mirada, por unos instantes
la fiereza y la fealdad de aquel rostro mutante estuvo a punto de hacerle
perder su entrenado control mental y poco le faltó para retroceder. No pudo
hacerlo al sentir como ella pegaba su cuerpo a su espalda, cerró sus dedos
formando un triángulo, alcanzando así su máxima concentración, dirigiendo su
intensa mirada al entrecejo de su enemigo, fijando en ese punto toda su
proyección mental. Su adversario comenzó a retroceder retorciéndose de dolor y
aullando como un animal herido, al presenciar la escena sus compinches salieron
huyendo, entonces, solo entonces él soltó a su presa que se levantó del suelo
corriendo y maldiciéndole.
Se sorprendió al sentir todavía una fuerte
tensión detrás de ellos. Al girarse vio como salía de su escondite una figura
femenina que buscaba los ojos de la muchacha.
Entre las dos mujeres se cruzó un fuerte
desafío. Thor descubrió en esa mirada una vieja unión
rota y el dolor de estar cada una de ellas en lados opuestos, recordó sin
querer y sin saber si era la auténtica razón de la quinta ley.
"NUNCA TE OPONDRÁS A UN AMIGO POR UN
SENTIMIENTO, DESEO O PENSAMIENTO, PUES DESTRUIRÍAIS EL MUNDO,
Thor cogía a la aparentemente frágil
y bella mujer del brazo autoritariamente obligándola a dar la espalda a la desconocida
y retomaron el camino del bosque.
Anduvieron despacio, en silencio, seguían
cogidos del brazo, él olía la cálida y dulce fragancia de ella, deseaba que
aquel camino no acabara nunca. Al fondo ya se veía la Casa-Hogar, sintió una
fuerte desolación pues todavía no sabía ni como se llamaba, ni donde vivía, ni quien era....
Ella lo miró esbozando una leve sonrisa.
-Me llamo Ylena,
también vivo en la Casa-Hogar, soy la hija de Yod, te
debo pedir disculpas pero no puedo evitar explorar las mentes, por eso suelo
venir al bosque para encontrar la paz.
Ahora ya conoces mi misterio, siento que lo
hayas descubierto pues me gustaba saber que ibas al bosque a observarme a
distancia, era tu enigma, ¿verdad Thor?, ya ves, yo
sí se quien eres.
Thor se había quedado perplejo, no
podía saber que le molestaba más, si la vergüenza de haber sido descubierto o
el respeto que le provocaba saber que era la hija de Yod,
la inalcanzable hija del "Maestro Mentalista".
Ylena aprovechó el momento y salió
corriendo por el camino hasta la Casa-Hogar.
Desorientado por el cúmulo de sensaciones que
pugnaban dentro de él, tuvo que sentarse en una roca del camino para recuperar
su equilibrio y hacer desaparecer la fuerte presión que martilleaba sus sienes.
Inspiró profundamente intentando dejar su mente en blanco, en ese instante oyó
unos pasos detrás de él y una descarga seca golpeó su cráneo, creyó que el
cielo le había caído encima, instantes después ya no vio ni sintió nada.
Tres fornidos hombres salieron de detrás de
la muchacha, que ahora estaba arrodillada al lado de Thor,
comprobando que la dureza del golpe, no le hubiera matado.
En tono autoritario se dirigió a los tres
hombres.
- Levantadle, tú por los pies y tú por los
hombros, rápido subidle encima del carro y vayámonos, aquí corremos mucho
peligro.
- ¿Pero, Eila ya
sabes lo que haces?, esto les provocará y no sabemos de lo que son capaces.
Protestó uno de los tres hombres.
- Se lo que hago, él nos enseñará, él es el
"Elegido". El Profeta. Mirad sus cabellos rojos como el fuego.
Recordad estaba junto a la Dual, no discutáis, cumplimos lo que nos ordeno
Dundas, ¡y basta!. ¡Vayamos al campamento!, ¡deprisa!.
Echado en la cama de una pequeña cabaña en el
fondo del bosque, Thor se debatía entre la vida y la
muerte, su cuerpo no estaba preparado para resistir ninguna infección, ni
contusión, ni tampoco enfermedad. Los iniciados controlaban constantemente
tanto su cuerpo como su mente, por eso la enfermedad no existía en este nuevo
orden. Y nadie en aquella habitación comprendía porque estaba aquel joven tan
grave, de vez en cuando abría sus ojos percibiendo el lugar deformado por su
agonía, veía las caras de los seres allí reunidos como si formaran parte de una
larga y cruel pesadilla, sentía náuseas por el olor a hierbas mohosas que
impregnaban el ambiente y de pronto se le borraba, solo veía la cara de ella,
de Ylena frente a él como una aparición angelical que
le pedía. "Vive, debes vivir, te necesito, exijo de ti, todo lo que tu
eres, vive, vive".
Después Thor volvía
a sumirse en su negra oscuridad, y las preguntas que tanto le atormentaban
volvían a su mente, ¿Quién soy, donde nací?, ¿por qué no me reclama mi clan?,
¿quien soy.....quien soy?...
Abrió sus ojos e intuyó en el fondo de la habitación
una figura masculina, esa cara... creyó reconocer su propio rostro en aquel
anciano, comprendió en medio de su dolor y de sus nieblas que él, él...., debía
ser un racional, pero no se dejaría vencer por la muerte que con gesto burlón
le abrió una puerta cerrada de su subconsciente, enseñándole parte de su
pasado. Se debatió con fuerza, debía luchar, debía seguir vivo, quería
descubrir toda la verdad. ¿Cómo podía ser un mutante físicamente tan humano? y
¿Cómo habían engañado a Yod?.
Recordó a Ylena, reviviendo de nuevo su amor por
ella, viviría, viviría....
Habían pasado nueve días desde que le
atacaron, llevaba nueve días pugnando con la vida, cuando abrió sus ojos ya sin
fiebre y miró a su alrededor, por vez primera vio la cabaña oscura de paja mohosa.
Había un brasero en el centro de la estancia,
encima de el una olla hirviendo, de la que salía un fuerte olor a cocido de
carne con hierbas. Sintió náuseas en el estómago, el fuerte dolor le indicó que
llevaba muchos días sin comer.
En una esquina una vieja mujer cubierta de
harapos, cantaba una triste canción a la vez que limpiaba un extraño animal
muerto, las náuseas volvieron ante el olor a suciedad y pobreza, para él una
imagen completamente desconocida. Al verle incorporar, la anci
-¿Ylena que te han
hecho?, ¿estás bien? Acércate a mí, te lo ruego.
Eila avanzó hacia Thor, parándose al lado de una luz magnética que le iluminó
de golpe el rostro.
Thor, abrió sus grandes ojos, la
sorpresa creó en él un estado de shock, miraba a unos
y a otros volviendo cada vez a ella, no podía pensar, no tenía fuerzas para
luchar, se dejó caer encima del mugriento almohadón. En voz baja musitó.
-Por favor si me entendéis, si habláis mi
lengua, dadme de beber.
Eila cogió una vasija de barro del
suelo y con un vaso de metal se le acercó dándole a beber agua limpia.
-Espera te ayudaré a incorporarte, quiero que
ahora comas algo, has estado muchos días sin ingerir alimentos, luchando por
sobrevivir y antes de contestarte a las muchas preguntas que sé que me harás,
debes reponerte.
Eila se giró y con voz autoritaria
se dirigió a una figura de entre las sombras.
-Theosprotia,
tráeme los vegetales que le habéis preparado, ya sabes que nunca comen carne,
después avisa al Señor Dundas y dile que el Iniciado esta consciente, Ahora,
¡ve rápido!.
Aquel extraño ser salió por la puerta todo lo
deprisa que sus cortas piernas le permitían ir.
-Veo que sientes curiosidad por Theosprotia, él no es un mutante es un "gnomo", estoy segura de que sabrás lo que es un "gnomo". Tal vez sea el último, pero siempre queda una
esperanza.
Thor comprendió que debía
concentrarse, debía pensar con claridad tenía que recuperar sus dones, su
control o sucumbiría.
Theosprotia, cruzó de nuevo la puerta,
llevando una gran bandeja con distintas clases de vegetales frescos,
magníficamente preparados. Le tendió la bandeja a Eila,
le miró a él y dando un respingo giró
sobre sí mismo despectivamente, provocando con este gesto la burla general.
Thor intuyó que tenía la situación
controlada, a pesar de que eran muchos, le tenían miedo, esa era la clave, ¡le
tenían miedo!, por eso sus risas eran tan histéricas. Por fin volvía a recuperar
su control mental, su seguridad.. Ordenó a su cuerpo
regular su flujo sanguíneo, su debilidad era fuerte, pero no le importó. Se
levantó de la cama y andó erguido, sin ayuda,
acercándose hasta un aparatoso sillón que vió en un
extremo de
-¡Tú, mujer tráeme aquí la bandeja!
Sintió la resistencia mental de ella, la miró
fijamente a los ojos, notando la tensión que había provocado en el ambiente.
Eila se levantó dejando la bandeja
bruscamente sobre la mesa.
Thor la sujetó por la muñeca y la
obligó a sentarse, manteniendo en todo momento sus ojos clavados en ella. La
miraba fijamente sin comprender como esa racional podía ser tan igual a Ylena, tenía su misma cara, solo que ella no era tan
blanca, su piel contrastaba en pureza con el lugar, sus ojos denotaban fiereza,
los de Ylena dulzura y tristeza, sus cabellos
enmarañados eran cetrinos como los de ella, tenían la misma estatura pero tan
distinto porte, una tan desaliñada, tan brusca, la otra tan frágil, tan
delicada, tan misteriosa...Thor habló sin más rodeos.
-Has sido tú quién me ha atacado, lo sé,
pero, ¿por qué?.
La puerta volvió a abrirse, y el silencio fue
total, dedujo que quién entraba era el jefe del Clan, debía ser Dundas. Retuvo
a la muchacha por la muñeca e intentó ignorar al jefe que acababa de entrar por
la puerta, insistió en su pregunta.
-Responde, ¿por qué me has atacado?
Dundas se puso frente a él, haciéndole una
pequeña reverencia en señal de respeto.
-Señor, perdonad la violencia con que os
hemos traído hasta aquí, os ruego con humildad que soltéis a Eila mi ahijada y os contestaremos a todas vuestras
preguntas, ¡Gracias señor!
Por unos instantes Thor
volvió a desconcertarse, soltó a la muchacha y tomó asiento en el sillón, lo
miró fijamente durante unos segundos leyendo su aura, vio en él mucho
sufrimiento, la soledad de la impotencia frente a la injusticia, sintió también
su odio y a la vez el gran amor que había dentro de ese ser racional, eso le
parecía imposible. Dejó su mente abierta al amor y la comprensión, suavizó sus
facciones, pero, preparando su último acto teatral, movió con la mente una
silla, haciendo el ademán para que Dundas tomara asiento en ella. Sabía que con
aquella demostración de poder "Mágico" acababa de aterrorizarles a
todos.
Capitulo 3 La
Trama de Ylena………………….